Más allá del precio de compra: el análisis TCO muestra el coste real de un vehículo eléctrico.
A pesar de que el coste inicial de un vehículo eléctrico es mayor que el de uno diésel, el coste total de la propiedad (TCO) puede ser significativamente menor. Calcular todos los ahorros potenciales de un eléctrico y su retorno de la inversión puede ayudar en la toma de una mejor decisión de compra.
Para muchas empresas, el mayor obstáculo a la hora de invertir en vehículos eléctricos es el alto precio de compra. A pesar de las mejoras en las tecnologías y la bajada de precios en las baterías, la diferencia entre un vehículo eléctrico y uno diésel sigue siendo demasiado grande. Sin embargo, el retorno de la inversión puede variar mucho de una aplicación a otra y, en muchos casos, ya existen argumentos comerciales sólidos para decantarse por el eléctrico.
Estos son algunos de los aspectos clave en los que un vehículo eléctrico puede reducir el coste total de la propiedad..
Un menor mantenimiento reduce el coste del vehículo eléctrico.
Dado que las líneas motrices eléctricas constan de muchas menos piezas y componentes móviles, se reduce enormemente la necesidad de mantenimiento. Menos piezas significan menos fallos potenciales y una menor necesidad de reparaciones y sustituciones.
«Prácticamente, todas las piezas de un motor diésel que necesitan de un mantenimiento periódico, no existen en una línea motriz eléctrica» afirma Irina Lioufko, directora de Desarrollo Comercial «Las revisiones siguen siendo necesarias, pero no tan frecuentes ni tan largas como en el caso de los motores diésel. Se trata, sobretodo, de inspecciones visuales y de lecturas de diagnosis.»
La ausencia de piezas móviles también hacen que las líneas motrices eléctricas sean más sencillas y duraderas. «Dependiendo de la aplicación, un motor eléctrico puede durar entre 15.000 y 50.000 horas», afirma Irina.
Además, se reducen los costes indirectos como los repuestos, los traslados al taller y el tiempo de inactividad durante los servicios.
Combustible barato, y cada vez más.
El combustible representa el mayor coste para cualquier propietario u operador de cualquier vehículo. Mientras que los precios pueden variar en función de la época del año o el lugar, la electricidad es casi siempre más barata que el gasóleo ademas, las tendencias actuales sugieren que las diferencias entre estas dos serán cada vez mayor. Cada vez son más los gobiernos que aumentan los impuestos al gasóleo y, al mismo tiempo, reducen los impuestos sobre la electricidad.
Incentivos, impuestos y regulaciones
El..Los impuestos sobre el combustible son sólo una de las maneras que tienen los gobiernos y las autoridades de incitar a la gente para dejar de usar el gasóleo. Las estrictas regulaciones y las normas sobre emisiones también pueden afectar al coste total de la propiedad (TCO) de un vehículo diésel, de forma directa e indirecta. Al mismo tiempo, cada vez hay más y más incentivos, como exenciones fiscales para empresas que utilicen combustibles más limpios.
«Debido al Pacto Verde Europeo y a los compromisos de la administración de Biden, estamos viendo muchas políticas diferentes que están diseñadas para forzar el abandono de los combustibles fósiles», dice Irina.«Hay que tenerlas en cuenta a la hora de calcular el TCO – tanto las normativas actuales y futuras como los paquetes de recuperación y las inversiones en infraestructuras – porque pueden tener un gran impacto.»
Ciclos de tracción e infraestructura de recarga.
La forma y el lugar en que opera un vehículo, así como el acceso a las instalaciones de recarga, también influyen significativamente en el TCO de una línea motriz eléctrica, especialmente si se requiere una inversión en infraestructura de recarga. Por esta razón, los vehículos que operan en lugares remotos, como es la agricultura y la silvicultura, son menos adecuados desde el punto de vista del TCO (aunque una línea motriz híbrida podría seguir siendo económicamente viable). Sin embargo, en aplicaciones de baja demanda energética que pasan la mayor parte del tiempo con el motor al ralentí o con cargas bajas, y en las que los vehículos operan en entornos cerrados con fácil acceso a instalaciones de carga, el TCO mejora drásticamente.
«Por eso vemos una tasa de adopción tan alta en la manipulación de materiales», afirma Irina. «La línea motriz necesaria es relativamente sencilla y no requiere demasiada potencia, y hay muchas posibilidades de recarga. Los puertos, centros de distribución y aeropuertos también son entornos perfectos para los vehículos eléctricos. Sustituyendo los equipos diésel por eléctricos con batería, pueden mejorar la productividad y reducir los costes de combustible y mantenimiento.»
No se pierda este espacio
Las líneas motrices eléctricas y las baterías de iones de litio evolucionan a gran velocidad. A medida que el coste de las baterías siga disminuyendo y mejore su capacidad, el TCO de una línea motriz eléctrica también mejorará. Y a medida que lo haga, la electricidad se convertirá en una opción atractiva para cada vez más empresas y aplicaciones. En resumen, aunque el TCO de un vehículo eléctrico no sea rentable actualmente, el ritmo de las tendencias actuales significa que podría serlo muy pronto. Merece la pena estar atento a los próximos desarrollos, y siempre teniendo en cuenta el TCO.
Irina Lioufko es Directora de Desarrollo Empresarial en Volvo Penta, y está especializada en estrategia e inteligencia de mercado, así como en desarrollo empresarial y modelado para una oferta de productos mejorada, como es la electromovilidad. Lleva dos años y medio en Volvo Penta, donde ha trabajado en los segmentos industriales. Antes de unirse a Volvo Penta, Irina ha trabajó dentro del Grupo Volvo en una amplia variedad de áreas, incluyendo Estrategia y Planificación, Desarrollo de Negocio y Transformación, Servicios Conectados, Posventa e Innovación.
Noticia extraída de Volvo Penta:
Autora: Ann Parmar